CAPÍTULO 1
"Alguien intentó entrar a mi habitación".
24/OCT/1997
Aún sigo confundida, he tenido que ordenar cada suceso, una y otra vez, siempre he sido algo moderada, no soy una chica diferente, de hecho amo mucho leer, el deporte, estudio la facultad de ciencias en una Universidad de prestigio, estoy enamorada, bueno al menos eso recuerdo, recuerdo tanto de mi pero como si fuera realmente algo que le pasó a alguien más, como si lo que yo sé de mi, sea un libro o una novela, algo desconocido, hoy, no se porqué estoy aquí, frente a esta ventana, llena de resacas mentales que me impiden saber inclusive quien soy realmente, solo pocas cosas como las ya mencionadas son las únicas que recuerdo, he olvidado todo.
He notado que las enfermeras de este lugar me miran con miedo y con desprecio, una de ellas lleva siempre un rosario, cuando me ve lo toma con tanta fuerza, que la cruz queda marcada en sus dedos, me mira como si fuera un fenómeno, alguien a quién temer, o quizá lo que no recuerdo es lo que hace provocar el miedo que me tienen, sepan que no estoy atada, ni demente el hecho de escribir esto me ha confirmado que aún tengo uso de razón para describir lo que me pasa y lo que siento.
Mi habitación tiene una vista al mar impresionante, es un terreno casi abandonado, hay mucha gente que grita, que se lamenta, que llora, o se carcajea tenebrosamente, ellos, aún así pasean por el jardín, toman el té, y yo, yo siempre estoy bajo llave, siempre en el encierro, miro las olas del mar y las chispas de luz en el agua a diario como la única película en mi vida tan sola y desesperada y entre tantas incógnitas siempre me he preguntado ¿que hice?, ¿porque estoy aquí? y la más repugnante para mi alma ¿quien soy?
29/OCT/1997
El día de hoy, he amanecido con los brazos marcados y rasguños en mi cara, han pasado 5 días desde la última ves que escribí, y no recuerdo nada, pero eso me atemoriza, me hace enloquecer y sufrir de una paranoia impresionante, tengo ganas de gritar de correr, de nadar entre esas olas chispeantes y locas, pero lo intento y la puerta ya tiene un candado más, no sé que sucede creo que moriré en ésta agonía, creo que la incógnita de mi vida será siempre un misterio, ¿que pasó conmigo?, ¿acaso dios me abandonó?.
He mirado hacía la ventana, hay marcas de rasguños que extrañamente no son míos, la ventana es de barrotes y el espacio es tan poco que no caben mis delgados brazos, pero en una base de uno de los ángeles que adornan la ventana comienzan, eso me hace sudar y sentir un choque eléctrico en mi espina dorsal, cierro los ojos,, lo intento tomar con toda la calma, pero cuando los abro miro los rasguños en el ángel, después en los barrotes y en mi interior suena la quejumbrosa conclusión "Alguien intentó entrar a mi habitación", el edificio es blanco alto y sin base en las ventanas, no hay un árbol cerca ni, ni una estructura para que alguien haya escalado hasta la habitación más alta, la mía.
Sonó la puerta eran exactamente las 2:00 pm, la hora de la comida era evidente, pero ésta vez no era mi enfermera la chica del rosario, era una joven diferente, afroamericana, completamente protegida por símbolos religiosos y un tipo casco, guantes gruesos y pantalones en lugar de faldas, me sirvió la comida en una charola, me miró a los ojos y con una dulzura infinita me dijo: "¿quien te ha hecho tanto daño?".
Vuelve la incógnita a mi ¿que me pasa realmente? ¿porqué me temen? ¿que he hecho?, he llorado en desesperación por recuperar imágenes de mi pasado, no sé mi nombre, ni mi apellido, recuerdo quien solía ser pero no recuerdo quienes fueron mis padres, quien fue mi novio, si mi carrera era sobre química o Física, no recuerdo dónde viví, ni dónde nací, ni si quiera sé exactamente donde estoy ubicada, quizá ya ni esté en américa, es extraño, es aterrador, es soledad pura servida en charola de plata, me esta consumiendo, me estoy haciendo tan vieja y sola de una manera triste y escalofriante, es cuando miro el mar y pienso que las cosas bellas de la vida, no están en las personas, ellas las hacen ver bellas, reflexiono tanto, lo he hecho tanto que casi paso desapercibida lo que me causó un temor horrible, y que me hizo querer escapar de ese lugar con pinta de pacífico, mi entre pierna estaba rasguñada, lastimada, en exageración, se encontraba de un color purpura de tan lastimada que había sido, me dirigí al baño en ese momento, grité de dolor, de odio, sabía que algo me pasaba y el hecho de no poder recordarlo hacía que mi dolor fuera más fuerte, mis labios estaban rotos, mis bellos arrancados y tenía la marca de una mordida estruendosa, ya no puedo más, hoy he decidido buscar mi raíz, de una ves por todas saber ¿quién soy yo?.
